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martes, 3 de septiembre de 2013

Vivir fuera (por Javier Cercas)

Sobre la importancia de vivir fuera para conocer a los de dentro. Artículo escrito por Javier Cercas y publicado en El País Semanal el pasado 1 de Septiembre de 2013.

Hace un cuarto de siglo viví fuera de España durante dos años, en Estados Unidos, no lejos de Chicago. Por entonces yo era muy joven y quería ser norteamericano; mejor dicho: quería ser un escritor norteamericano; mejor dicho aún: quería ser un escritor norteamericano postmoderno. Vivir fuera me enseñó algo importante: que yo era español –o al menos esa mezcla de extremeño y catalán que quizá sólo se puede llamar español– y que en consecuencia tenía que resignarme a ser un escritor español. Fue una decepción tremenda, de la que intenté vengarme entregándome con entusiasmo a las cosas que se supone que hacemos los españoles: comer a las tres de la tarde, dormir la siesta, hablar a grito pelado y demás salvajadas por el estilo. He vuelto a hacerlo. Quiero decir que he vuelto a vivir fuera, esta vez en Berlín, donde he pasado cuatro meses en la Universidad Libre, hablando de Borges. Por cierto que sólo ahora he descubierto que yo no era tan original como me creía, y que, para saber quién es, todo el mundo necesita verse desde fuera. Borges, sin ir más lejos, necesitó vivir siete años en Europa, cuando era apenas un chaval, para descubrir que era argentino, y por eso (o porque decidió hacer de la necesidad virtud) su primer libro se tituló Fervor de Buenos Aires, igual que los herederos legítimos de Borges tuvieron que querer ser escritores franceses o norteamericanos y tuvieron que vivir varios años en Europa para descubrir que eran latinoamericanos. Uno no vive fuera para descubrir a los demás, sino para descubrirse a sí mismo.



No sólo para eso, claro. A veces hay que vivir fuera para ganarse la vida; a veces dan ganas de hacerlo para aliviarse de las neurosis nacionales, o porque a uno le vence la sensación de vivir en un país frío y feroz, moralmente abyecto. Un país donde va a la cárcel quien roba diez euros y no quien roba diez millones. Donde la vida pública parece un estercolero en el que hozan sinvergüenzas especializados en dar lecciones de ética y mentirosos disfrazados de paladines de la verdad. Donde la televisión da asco y pena, mientras que las escuelas, las universidades y las librerías sólo dan pena. Un país de ganadores y perdedores donde no se sabe ganar ni perder, porque las derrotas siempre se atribuyen a los demás, y las victorias, a uno mismo, y porque los ganadores sólo conocen la chulería, y los perdedores, el rencor. Un país donde se inventan problemas ficticios para esconder los reales, y donde políticos trileros organizan engaños masivos para tapar incompetencias y corrupciones masivas y los presentan como ejercicios de radicalidad democrática. Un país sórdido y sucio, donde se confunde ser tolerante con ser pusilánime, donde la rapacidad se viste de altruismo y donde prosperan los canallas, incluidos los canallas de las buenas causas. Un país de pícaros, cobardes y cantamañanas, donde todavía gobiernan los curas.
Pero no es verdad: no somos esencialmente peores que otros, aunque a veces lo parezcamos; de hecho, ni siquiera sé muy bien qué demonios significa eso de “esencialmente”. Una vez coincidieron Fernando Fernán-Gómez y Erland Josephson, el pro­­tagonista de tantas películas de Bergman. “¿Sabe usted cuál es el pecado nacional español?”, le preguntó Fernán-Gómez al gran actor sueco. “No”, contestó naturalmente Josephson. “La envidia”, le informó Fernán-Gómez. “Caramba”, replicó Josephson. “¿Pues sabe usted cuál es el pecado nacional sueco?”. “No”, contestó naturalmente Fernán-Gómez. “La envidia”, dijo Josephson. Así que, como suele decirse, en todas partes cuecen habas (salvo, al parecer, en el Perú, donde, según el poeta César Moro, sólo cuecen habas), y la España de hoy no es ninguna excepción. De hecho, muchos extranjeros que visitan nuestro país se asombran de que, a pesar de la brutal situación que vivimos, las calles sigan animadas por un gozo vital permanente y no se haya producido una explosión social, cosa que en parte se debe, como todos sabemos, a una doble ONG llamada familia y amigos. Nada más lejos de mi intención que ponerme patriótico, pero esa capacidad para la alegría trágica y para la compasión real son, a mi entender, dos virtudes considerables. Aunque quizá para apreciarlas del todo también haya que vivir fuera. Quizá para vivir dentro hay que vivir fuera.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Cuando Siria era canela, pimienta y risas

"Stupid war" por Milena Jarjour

Insensible ya a las imágenes que vemos todos los días de niños armados hastas cejas, padres clamando al cielo sosteniendo a sus hijos heridos de muerte, sábanas envolviendo bultos de algo que hacía escasas horas albergaba vida...insensible, como digo, a estas imágenes, parece que simbolismos y viñetas de cómics atacan a ese punto flaco que aún me hace ser humano. Dos mujeres sostenidas por un trozo de tierra que se ha cortado se sus raíces. Una con el pelo recogido. Otra sin ningún símbolo religioso. Ambas lloran. Milena Jarjour es española de origen sirio. Tiene un inconfundible estilo que inevitablemente la vincula con Marjane Satrapi y su obra de arte "Persépolis". Pero ella, en lugar de sentirse hastiada por dicha comparación, se enorgullece aún más de su estilo y lo hace aún más personal.

Hoy han publicado en el diario "El Mundo" un artículo sobre ella, el mismo que me la ha dado a conocer. Merece la pena echarle un vistazo. En palabras de Raquel Villaécija (periodista):

"La Siria de Milena huele a especias: a baharat, canela y pimienta en las calles de un zoco abarrotado de color y vida. Su Damasco sabe a dátiles y pistachos y suena a bullicio, a gente ociosa callejeando y compartiendo ciudad y bandera. Desde Madrid abre los cajones donde guarda la esencia de sus viajes y el sabor de la infancia la devuelve a la casa familiar, al zoco que se comía a zancadas, a esta Siria sensorial que atrapó para siempre en su memoria".
Hoy Damasco no huele a especias sino a pólvora, no suena a risa sino a llanto, no siente hermandad sino odio. El zoco que la niña olía en sus paseos hoy está vacío de vida, es un recuerdo en blanco y negro".

sábado, 4 de mayo de 2013

Poema al Mar Muerto

Once I traveled 
along the shore of the Dead Sea 
with a blind poet.
I wanted to describe the sights 
and I was quiet. 
He saw.
He understood
(Yehuda Amichai)


sábado, 12 de enero de 2013

Lo Imposible


"Felicidad. (Del lat. felicĭtas, -ātis). f. Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien."

Con tan majestuosa simpleza define la Real Academia Española el más ansiado de esos estados a los que nuestro ánimo puede aspirar. Pero un buscador de tres pies no puede conciliar bien el sueño si no recurre de nuevo al maravilloso Buscón de la RAE para satisfacer su duda: ¿y a qué se refiere con un "bien"? La definición es bien sencilla: "Aquello que en sí mismo tiene el complemento de la perfección en su propio género, o lo que es objeto de la voluntad, la cual ni se mueve ni puede moverse sino por el bien, sea verdadero o aprehendido falsamente como tal". Después de leer semejante definición no he podido más que sentirme infeliz desde el momento en que he leído la definición hasta por fin comprender qué es ese bien que debo de poseer para complacer mi estado de ánimo.

Jerusalén es una ciudad milenaria, multicultural, activa, bulliciosa, casi efervescente. Te puedes embriagar por los vapores de tres religiones/culturas en cuestión de metros en la ciudad vieja y sobrevivir a su resaca bañándote en las aguas culturetas más laicas de la ciudad (que sí, también las hay, y muchas). A un turista o visitante de la ciudad, esto es precisamente lo que más le fascina, atrae y embelesa. Pero aquellos que vivimos la ciudad en el día a día hay un intento de refrán que aún no ha tomado forma y escuchas de mil y una maneras distintas y que viene a decir algo así como: "Jerusalén es impresionante: pero Tel Aviv es Tel Aviv". No hay que pensar mucho en el por qué de esta afirmación. Tel Aviv puede entenderse de mil maneras, pero quizás la más amplia pueda ser aquella que la presenta como ciudad donde se permite hacer todo aquello que está prohibido en Jerusalén. Tel Aviv apenas palidece al entrar el Shabbat, sus ciudadanos tienen fácil acceso a una inmensidad de alimentos "prohibidos" por quienes basen su dieta a aquello que la Torá les permita (kosher). Quizás para el sector más laico de Tel Aviv sea más fácil encontrar aquel bien que la RAE matiza se debe tener para alcanzar la felicidad, quien sabe si por la menor cantidad de restricciones, por la menor exposición a conflictos étnico-culturales, por ambos, por mil más o por ninguno de los anteriormente descritos.

Y la gente de Jerusalén ¿es feliz? lejos de ser una pregunta rara, este tipo de cuestiones suelen ser frecuentes entre extranjeros que visitan la ciudad y sufren esa borrachera y resaca de la que hablé antes en cuestión de un par de días. Y frente a una pregunta rara, una respuesta difícil: lo es, claro que lo es, pero a su modo. Algo tiene Jerusalén que atrae a la gente, más allá de la religión, más allá de movimientos sionistas. Quizás sea lo que hay o, todo lo contrario, lo que queda por hacer. Jerusalén es una ciudad milenaria que renace con el día a día. Los judíos ultraortodoxos (quizás una errónea imagen para el extranjero como representante de la ciudad) tienen más que motivos para golpearse en el pecho orgullosos de haber vuelto a la tierra de la que fueron expulsados hace ya dos milenios. Los sionistas más pretenciosos pueden sonreir al visitar la ciudad vieja sin restricción alguna. Los estudiantes universitarios gozan de un sistema educativo categorizado (si mal no recuerdo) en la posición 52 a nivel mundial. Estos no son más que ejemplos, pues es imposible encajar la sociedad jerusalemita en moldes, por cuantiosos que fueran. Entonces, ¿por qué cuando uno camina por la calle tiene la sensación de que el mundo está cabreado, de que la gente no interacciona entre ellos si no es para regañar, ladrar y moder?

Hace un par de días, Jerusalén apareció en los medios de comunicación nacionales por haber amanecido nevada como hacía años que no lo hacía (de hecho mi dormitorio, amueblado con un escritorio y algunas estantería de Ikea, parecía sacado de un catálogo de la gran casa de muebles sueca).  








Salvo los pobres gatos callejeros de la ciudad, no había nadie que no se echara a la calle a jugar. Por primera vez en los poco más de dos años que llevo en la ciudad, he visto a TODO el mundo en la calle sonreír. Todos parecíamos sacados del mundo de la navidad que Tim Burton creó en su "Pesadilla antes de Navidad".





Todo el mundo reía, jugaba, saltaba, gritaba de emoción. Los coches se paraban en mitad de la calle para ceder el paso a la multitud que no hacía sino jugar. Los haredim (judíos ultraortodoxos) salieron de su preciado Mea Shearim a tirar bolas de nieve a los coches que pasaban...e incluso los conductores les reían la gracia! (por lo general estas agregaciones de haredim suelen ser cerca de Shabbat y no son ton tan amigables cuando reclaman al ayuntamiento la prohibición de la circulación de coches en las proximidades de su barrio).





El tranvía no funcionó en las primeras horas de la mañana ¡y qué más da! nadie se quejaba como suele hacerlo cuando el tranvía se retrasa 15 minutos. ¡Había nieve en la calle! Como era de esperar, una vez el mundo se adaptó a la nieve, una vez la novedad se convirtió en rutina, ese sentimiento de felicidad generalizada por toda la ciudad se desvaneció a la velocidad a la que todos imaginamos lo hiciera la nieve en Oriente Medio.





Entonces, ¿qué nos hace felices? ¿por qué durante al menos una hora todo el mundo deja el agrio carácter individual a un lado para unirse a una felicidad colectiva contagiosa, casi viral? Y, quizás más importante aún, ¿hay algún modo de poder repetir esta experiencia sin limitarnos a lo que Eolo, Poseidón o José Antonio Maldonado nos dicten? Después de que con tan sólo un poco de agua cristalizada la gente reaccionara como lo hizo en esta ciudad, creo que es posible. Quizás el mundo tan sólo necesite algo impredecible y que rompa con la rutina que nos maniata. Es difícil, claro está, encontrar algo tan universal y a la vez neutral que pueda gustar a todo el mundo. Pero reduciendo el universo a tan sólo cuanto hay a nuestro alrededor (y, si cada uno de nosotros lo hiciera, las consecuencias individuales afectarían también a escala global) sí que es más fácil hacer feliz a la gente. Así que, ya sabéis, sed impredecibles. Decid lo que no se espera sea dicho. Haced lo que no piensan que seáis capaces de hacer. Id a donde no os esperen. Esperad lo que no pensaban que aguantaríais.  Haced de lo imposible, algo más que una película de Bayona.


jueves, 15 de noviembre de 2012

"Don't defend me – not like this"

Un artículo de opinión en el diario Haaretz publicado hoy, segundo día de la operación Pilar Defensivo, escrito por una de las habitantes de un kibbutz próximo a Gaza. Un buen resumen del hastío que parte de la población israelí muestra hacia sus gobernantes.

A message to Israel's leaders: Don't defend me – not like this
As she listens to the rockets mortar bombs raining in her yard, a resident of Kibbutz Kfar Aza asks the government to rethink its operation on the Gaza Strip.

A Palestinian boy near damaged house in Gaza
A Palestinian boy holding a window pane taken from a damaged house hit in an Israeli strike, in Gaza City, Thursday, Nov. 15, 20... Photo by AP
By Michal Vasser

The first thing I want to say is: Please don’t defend me. Not like this.

I am sitting in my safe room in Kibbutz Kfar Aza and listening to the bombardment of the all-out war outside. I am no longer able to distinguish between “our” bombardments and “theirs." The truth is that the kibbutz children do this better than I do, their “musical ear” having been developed since they were very young, and they are able to differentiate between an artillery shell and a missile fired from a helicopter and between a mortar bomb and a Qassam. Good for them.
Is this what “defending the home” looks like? I don’t understand – did all our leaders sleep through their history classes? Or maybe they studied the Mapai school curriculum or that of Education Minister Gideon Sa’ar (to my regret, the difference is not all that great) – and have wrongly interpreted the word “defense”? Does defending the well being of citizens mean a war of armageddon every few years? Hasn’t any politician ever heard of the expression “long-term planning?"
If you want to defend me – then please: Don’t send the Israel Defense Forces for us in order to "win." Start thinking about the long term and not just about the next election. Try to negotiate until white smoke comes up through the chimney. Hold out a hand to Palestinian President Mahmoud Abbas. Stop with the “pinpoint assassinations” and look into the civilians’ eyes on the other side as well.
I know that most of the public will accuse me of being a “bleeding heart.” But I am the one who is sitting here now as mortar bombs fall in my yard, not Sa’ar, not Prime Minister Benjamin Netanyahu and not Labor MK Shelly Yacimovich or Yesh Atid party head Yair Lapid, either. I am the one who has chosen to raise her children here even though I had and still have other options.
It is possible to accuse me of a lack of Zionism, it is possible to accuse me of flabbiness and weak-mindedness but it is impossible to accuse me of hypocrisy. My children have served in combat units in addition to their contribution of “year of service” for the country, voluntarily. We live here and we love this country.

Our war is a war for the coloration of the state, not its borders. For its democratic nature and for human dignity in it. For sanity. So please stop killing civilians on the other side of the fence in order to defend me.

If you are interested in stopping the hostile actions from the other side – open your ears and start listening. If we are important to you – please stop defending us by means of missiles, “pinpoints” and “aeronautical components.” Instead of Operation Pillar of Defense embark on Operation Hope for the Future. This is more complicated, you need more patience and it is less popular – but it is the only way out.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Algunas estadísticas

Resumen de una encuesta realizada a sectores de la población israelí sobre qué harían si la opción de la creación del estado de Palestina fallara y se anexionaran finalmente los territorios ocupados (Cisjordania) a Israel publicada en el diario Haaretz. Como para tener acceso a la información completa del diario hace falta una subscripción, copio y pego el texto íntegro del artículo escrito po Gideon Levy y publicado el 23/10/2012 en este enlace.

Survey: Most Israeli Jews would support apartheid regime in Israel Survey, conducted by Dialog on the eve of Rosh Hashanah, exposes anti-Arab, ultra-nationalist views espoused by a majority of Israeli Jews.
By Gideon Levy    | Oct.23, 2012 | 2:32 PM |
     
Most of the Jewish public in Israel supports the establishment of an apartheid regime in Israel if it formally annexes the West Bank.

A majority also explicitly favors discrimination against the state's Arab citizens, a survey shows.

The survey, conducted by Dialog on the eve of Rosh Hashanah, exposes anti-Arab, ultra-nationalist views espoused by a majority of Israeli Jews. The survey was commissioned by the Yisraela Goldblum Fund and is based on a sample of 503 interviewees.

The questions were written by a group of academia-based peace and civil rights activists. Dialog is headed by Tel Aviv University Prof. Camil Fuchs.

The majority of the Jewish public, 59 percent, wants preference for Jews over Arabs in admission to jobs in government ministries. Almost half the Jews, 49 percent, want the state to treat Jewish citizens better than Arab ones; 42 percent don't want to live in the same building with Arabs and 42 percent don't want their children in the same class with Arab children.

A third of the Jewish public wants a law barring Israeli Arabs from voting for the Knesset and a large majority of 69 percent objects to giving 2.5 million Palestinians the right to vote if Israel annexes the West Bank.

A sweeping 74 percent majority is in favor of separate roads for Israelis and Palestinians in the West Bank. A quarter - 24 percent - believe separate roads are "a good situation" and 50 percent believe they are "a necessary situation."

Almost half - 47 percent - want part of Israel's Arab population to be transferred to the Palestinian Authority and 36 percent support transferring some of the Arab towns from Israel to the PA, in exchange for keeping some of the West Bank settlements.

Although the territories have not been annexed, most of the Jewish public (58 percent ) already believes Israel practices apartheid against Arabs. Only 31 percent think such a system is not in force here. Over a third (38 percent ) of the Jewish public wants Israel to annex the territories with settlements on them, while 48 percent object.

The survey distinguishes among the various communities in Israeli society - secular, observant, religious, ultra-Orthodox and former Soviet immigrants. The ultra-Orthodox, in contrast to those who described themselves as religious or observant, hold the most extreme positions against the Palestinians. An overwhelming majority (83 percent ) of Haredim are in favor of segregated roads and 71 percent are in favor of transfer.

The ultra-Orthodox are also the most anti-Arab group - 70 percent of them support legally barring Israeli Arabs from voting, 82 percent support preferential treatment from the state toward Jews, and 95 percent are in favor of discrimination against Arabs in admission to workplaces.

The group classifying itself as religious is the second most anti-Arab. New immigrants from former Soviet states are closer in their views of the Palestinians to secular Israelis, and are far less radical than the religious and Haredi groups. However, the number of people who answered "don't know" in the "Russian" community was higher than in any other.

The Russians register the highest rate of satisfaction with life in Israel (77 percent ) and the secular Israelis the lowest - only 63 percent. On average, 69 percent of Israelis are satisfied with life in Israel.

Secular Israelis appear to be the least racist - 68 percent of them would not mind having Arab neighbors in their apartment building, 73 percent would not mind Arab students in their children's class and 50 percent believe Arabs should not be discriminated against in admission to workplaces.

The survey indicates that a third to half of Jewish Israelis want to live in a state that practices formal, open discrimination against its Arab citizens. An even larger majority wants to live in an apartheid state if Israel annexes the territories.

The survey conductors say perhaps the term "apartheid" was not clear enough to some interviewees. However, the interviewees did not object strongly to describing Israel's character as "apartheid" already today, without annexing the territories. Only 31 percent objected to calling Israel an "apartheid state" and said "there's no apartheid at all."

In contrast, 39 percent believe apartheid is practiced "in a few fields"; 19 percent believe "there's apartheid in many fields" and 11 percent do not know.

The "Russians," as the survey calls them, display the most objection to classifying their new country as an apartheid state. A third of them - 35 percent - believe Israel practices no apartheid at all, compared to 28 percent of the secular and ultra-Orthodox communities, 27 percent of the religious and 30 percent of the observant Jews who hold that view. Altogether, 58 percent of all the groups believe Israel practices apartheid "in a few fields" or "in many fields," while 11 percent don't know.

Finally, the interviewees were asked whether "a famous American author [who] is boycotting Israel, claiming it practices apartheid" should be boycotted or invited to Israel. About half (48 percent ) said she should be invited to Israel, 28 percent suggest no response and only 15 percent call to boycott her.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Cambio de hora

...y de nuevo, un mes antes de que el resto de países del mundo adelante la hora (ese bendito cambio que te permite dormir -o tomarte la penúltima en el bar de guardia- una horita más) aquí deciden cambiarla. ¿Por qué? en unos días es Yom Kippur y tienen que ayunar de una puesta del sol a la del día siguiente, así que añadir una hora más de sueño facilita el ayuno. Otro ejemplo de la influencia del sector ultraortodoxo en la vida política del país


viernes, 4 de mayo de 2012

El síndrome de Mark Twain

Como esto de resumir parece que no se me da bien y tengo abierto un blog desde 2010 y en el que creo que me dejo por contar la mitad de las cosas, he encontrado este reportaje en El País, donde recorren Jerusalén en una paginita y se queda uno con las ganas de ir...a ver si así os convenzo...

http://elviajero.elpais.com/articulo/viajes/sindrome/Mark/Twain/elpviavia/20120504elpviavje_1/Tes

martes, 1 de mayo de 2012

Trekking the Rajef Inselbergs (Jordan)


Cuatro días. Cuatro personas. Un coche. Cinco litros de agua por día. Tres días de trecking. Perdidos varias veces e imposible enumerar los mejores momentos de la ruta. Un auténtico cuadro que ha tardado millones de años en pintarse por las lluvias y erosión en los alrededores de Rajef, en la zona de Petra. No escribo más. Abrid los ojos. Las fotos hablan.


Y para llevaros hasta allí...



Otros con tecnologías más allá de mi iPod hicieron el mismo recorrido que nosotros, aunque en sentido inverso....siete minutos resumiendo un paseo de tres días y todo cuanto vimos.

Catón de guerra alemán (poema de Bertolt Brecht)

LOS DE ARRIBA DICEN: LA PAZ Y LA GUERRA
son de naturaleza distinta.
Pero su paz y su guerra
son como viento y tormenta.
La guerra nace de su paz
como el hijo de la madre.
Tiene
sus mismos rasgos terribles.
Su guerra mata
lo que sobrevive
a su paz.


CUANDO EL PINTOR DE BROCHA GORDA HABLA DE PAZ
POR LOS ALTAVOCES,
los trabajadores miran el grueso firme
de las autopistas que están haciendo,
y ven
que son para tanques pesados.
El pintor de brocha gorda habla de paz.
Irguiendo sus espaldas doloridas,
las grandes manos apoyadas en cañones,
le escuchan los fundidores.
Los pilotos de los bombarderos aminoran la marcha de los
[motores
y oyen
hablar de paz al pintor de brocha gorda.
Los leñadores están a la escucha en los bosques silenciosos,
los campesinos dejan los arados y se llevan la mano a la oreja,
se detienen las mujeres que les llevan la comida:
hay un coche con altavoces en el campo de labor. Por ellos
se oye al pintor de brocha gorda exigir la paz.


CUANDO LOS DE ARRIBA HABLAN DE PAZ
el pueblo llano sabe
que habrá guerra.
Cuando los de arriba maldicen la guerra,
ya están escritas las hojas de movilización.


LOS DE ARRIBA
se han reunido en una sala.
Hombre de la calle:
abandona toda esperanza.
Los gobiernos
firman pactos de no agresión.
Hombre pequeño:
escribe tu testamento.


HOMBRE DE CHAQUETA RAÍDA:
en las fábricas textiles
están tejiendo para ti un capote
que nunca romperás.
Hombre que vas al trabajo caminando durante horas
con tus zapatos destrozados: el coche
que te están fabricando
llevará una coraza de hierro.
En tu hogar hace falta un envase de leche
y estás fundiendo una gran botella, fundidor,
que no será para leche. ¿Quién
beberá en ella?


ES DE NOCHE
Las parejas
van a la cama. Las mujeres jóvenes
parirán huérfanos.


EN EL MURO HABÍAN ESCRITO CON TIZA:
quieren la guerra.
Quien lo escribió
ya ha caído.


LOS DE ARRIBA DICEN:
éste es el camino de la gloria.
Los de abajo dicen:
éste es el camino de la tumba.


LA GUERRA QUE VENDRÁ
no es la primera. Hubo
otras guerras.
Al final de la última
hubo vencedores y vencidos.
Entre los vencidos, el pueblo llano
pasaba hambre. Entre los vencedores
el pueblo llano la pasaba también.


LOS DE ARRIBA DICEN: EN EL EJÉRCITO
todos somos iguales.
Por la cocina sabréis
si es verdad.
En los corazones
debe haber el mismo valor. Pero
en los platos hay
dos clases de rancho.


LOS TÉCNICOS ESTÁN
inclinados sobre las mesas de dibujo:
una cifra equivocada, y las ciudades del enemigo
se salvarán de la destrucción.


DE LAS BIBLIOTECAS
salen los asesinos.
Estrechando contra sí a los niños,
las madres vigilan el cielo con terror
a que aparezcan en él los descubrimientos de los sabios.


EN EL MOMENTO DE MARCHAR, MUCHOS NO SABEN
que su enemigo marcha al frente de ellos.
La voz que les manda
es la voz de su enemigo.
Quien habla del enemigo,
él mismo es enemigo.


GENERAL, TU TANQUE ES MÁS FUERTE QUE UN COCHE
Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.
Pero tiene un defecto:
necesita un conductor.
General, tu bombardero es poderoso.
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
necesita un piloto.
General, el hombre es muy útil.
Puede volar y puede matar.
Pero tiene un defecto:
puede pensar.


CUANDO EMPIECE LA GUERRA,
quizá vuestros hermanos se transformen
hasta que no se reconozcan ya sus rostros.
Pero vosotros debéis seguir siendo los mismos.
Irán a la guerra, no
como a una matanza, sino
como a un trabajo serio. Todo
lo habrán olvidado.
Pero vosotros no debéis olvidar nada.
Os echarán aguardiente en la garganta,
como a los demás.
Pero vosotros debéis manteneros serenos.


EL FÜHRER OS DIRÁ: LA GUERRA
dura cuatro semanas. Cuando llegue el otoño
estaréis de vuelta. Pero
vendrá el otoño y pasará,
vendrá de nuevo y pasará muchas veces, y vosotros
no estaréis de vuelta.
El pintor de brocha gorda os dirá: las máquinas
lo harán todo por vosotros. Sólo unos pocos
tendrán que morir. Pero
moriréis a cientos de miles, nunca
se habrá visto morir a tantos hombres.
Cuando me digan que estáis en el Cabo Norte,
y en Italia, y en el Transvaal, sabré
dónde encontrar un día vuestras tumbas.


CUANDO EL TAMBOR EMPIECE SU GUERRA,
vosotros debéis continuar la vuestra.
Verá ante sí enemigos, pero,
al volverse, deberá ver también
enemigos detrás;
cuando empiece su guerra
no debe ver sino enemigos en torno.
Todo aquel que avance
empujado por los agentes de las S.S.,
debe avanzar contra él.
Las botas serán malas, pero aunque fueran


del mejor cuero, son sus enemigos
quienes deben marchar dentro de ellas.
Vuestro rancho será poco, pero aunque fuera abundante,
no os debe gustar.
Que los agentes de las S.S. no puedan dormir.
Que tengan que controlar arma a arma
para ver si están cargadas. Y que tengan que controlar
si controlan sus controladores.
Todo lo que vaya hacia él debe ser destruido, y todo
lo que venga de él, contra él hay que volverlo.
Valeroso será quien combata contra él.
Sabio será quien frustre sus planes.
Sólo quien le venza salvará a Alemania.




Catón: libro pequeño que compila alguna enseñanza sobre una materia.